La IA no reemplaza al experto: le da superpoderes. Los especialistas tienen su lugar en este mundo, y mucho más allá de lo que nos imaginamos.

Hace unos días vi algo que, literalmente, me voló la cabeza.

Estaba viendo trabajar a Ken Starry, analista de vibraciones certificado ASNT PdM Nivel III, con Erby, el agente de inteligencia artificial que vive dentro de EI-Analytic™.

No le estaba pidiendo reportes. No le estaba preguntando si una máquina «vibraba mucho o poco».

Le estaba dando forma a la herramienta. Prompt tras prompt, guiado solo por su experiencia y su manera de ver los datos, Ken empezó a construir cosas que normalmente habrían requerido a todo un equipo de desarrollo. El mío.

Y de repente, ahí estaba en la pantalla: una gráfica de velas japonesas, como las de los mercados financieros, aplicada a tendencias de vibración.

Tablero de velas diarias de seis meses en EI-Analytic: tres gráficas de aceleración en g, una por eje H, V y A, con velas rojas y verdes y una línea punteada de media diaria; la del eje V muestra una tendencia ascendente de mayo a octubre.
Seis meses del mismo punto en aceleración, un panel por eje (H, V y A). Cada vela es un día; la línea punteada es la media diaria. Rojo: ese día la vibración subió. Verde: bajó. En el panel del eje V se ve a la máquina subir de mayo a octubre.

El máximo, el mínimo, la dirección del cambio y el promedio de cada día. Seis meses de comportamiento de una máquina, leídos de un vistazo. Y con un detalle que todavía me hace sonreír: en la bolsa, verde es que el precio subió. En la gráfica de Ken, verde es que la vibración bajó, porque en nuestro mundo subir es malo.

Yo llevo años viendo gráficas de tendencia. Nunca había visto algo así en análisis de maquinaria. Y jamás se me habría ocurrido.

Cómo se construye una idea que nadie había tenido

Vale la pena ver cómo empezó, porque no fue un chispazo: fue una instrucción. Ken le escribió a Erby lo que quería ver, con la precisión de quien lleva décadas mirando estos datos. Una gráfica de velas para el punto seleccionado en el árbol: velocidad, los últimos tres meses, solo lecturas con la máquina en marcha. Velas diarias más un promedio móvil de siete días. Si el punto tiene niveles de alarma, los umbrales de alerta y de peligro como líneas punteadas. Eje vertical desde cero, fondo claro, letra grande. Los días en que la vibración sube, en rojo; los días en que baja, en verde. Y cerró con la razón: «quiero ver de un vistazo qué tan rápido se acerca esta máquina a sus límites».

Captura del chat de Erby: la instrucción de Ken pidiendo una gráfica de velas de velocidad para el punto seleccionado, la pregunta del asistente sobre qué eje usar, la respuesta «H» y la confirmación con los umbrales de alerta (0.330 in/s) y peligro (0.500 in/s) ya configurados.
La primera instrucción de Ken, tal cual la escribió, y la única pregunta que hizo Erby antes de construir nada: qué eje usar. Abajo, el asistente confirma la máquina, el punto, la unidad y los dos umbrales que ese punto ya tenía configurados.

Erby hizo una sola pregunta —qué eje usar, porque el árbol identifica el punto pero no el eje—, confirmó los dos umbrales que ese punto ya tenía configurados, 0.330 y 0.500 in/s, y dibujó.

Ken miró la gráfica como analista: ¿las unidades son correctas?, ¿los umbrales coinciden?, ¿la tendencia tiene sentido físico? Ajustó. Volvió a pedir. Al final de la tarde no tenía una gráfica: tenía un tablero de nueve, aceleración, velocidad y envolvente por los tres ejes de medición, que sigue la selección del árbol. Cambias de punto y la gráfica cambia con él. Sin una línea de código. Sin pasar por nadie.

¿Te imaginas lo que hace un verdadero experto con las mismas herramientas?

Ahí até cabos con la conversación que todos estamos teniendo sobre la IA.

Escuchamos todos los días que muchas profesiones van a desaparecer. Que si hoy cualquiera puede crear una app sin saber código, redactar un contrato sin ser abogado o diseñar sin ser diseñador, los especialistas ya no hacen falta.

Lo que vi me hizo pensar exactamente lo contrario. Si alguien sin conocimientos técnicos ya puede hacer cosas sorprendentes con IA, ¿te imaginas lo que puede hacer un verdadero experto con esas mismas herramientas?

  • Un programador experimentado no la usa para hacer apps básicas: redefine la arquitectura.
  • Un médico no la usa para buscar síntomas: encuentra patrones invisibles al ojo humano.
  • Y un analista de vibraciones no la usa para que le diga si algo está mal: la usa para inventar nuevas formas de entender cómo se comporta una máquina.

Ideas que a ningún desarrollador de software se nos habrían ocurrido. Nunca.

La IA no reemplaza al experto. Le da superpoderes. Le quita los intermediarios entre lo que imagina y lo que construye.

Hoy todos tenemos acceso a las mismas herramientas. Por eso el acceso ya no es la ventaja. La ventaja es el criterio. La experiencia. Las preguntas que te haces frente al problema.

Lo que puso Ken, y la IA no

Lo que hizo Ken no fue magia, y no requiere saber programar. Fueron cuatro cosas que cualquier analista con experiencia ya tiene:

  1. Sabía qué quería ver. La idea de las velas no salió de la IA: salió de años de mirar tendencias y de saber qué esconde una línea con el promedio del día.
  2. Lo pidió con precisión. Punto, eje, periodo, tipo de lecturas, promedio móvil, niveles de alarma. Un buen prompt se parece mucho a una buena orden de trabajo.
  3. Revisó con criterio. Unidades, umbrales, sentido físico.
  4. Iteró hasta que la herramienta mostró exactamente lo que necesitaba.

Ninguno de esos pasos lo da la IA sola. Todos dependen del experto. Eso es lo que la IA potencia, y lo que no puede reemplazar.

Erby: el agente que le quita los intermediarios al experto

Erby existe para eso. Es el agente de inteligencia artificial integrado en EI-Analytic™ y en la suite Digivibe MX®: vive en un botón al borde de cualquier pantalla, sabe qué tienes seleccionado en el árbol y qué pantalla tienes abierta, y trabaja con tus máquinas, tus lecturas y tus niveles de alarma, con tu sesión y tus permisos. No ve nada que tú no puedas ver.

Seamos francos: Erby ya hace buena parte de lo que hacía un analista de vibraciones hace cinco años. Y a mí lo que más me impresiona es cómo diagnostica: con gráficas. Le pides el diagnóstico de una bomba y, antes de contestar, va y mira. Pide la tendencia, compara dos momentos, revisa la fase entre ejes. Y cuando contesta no dice «vibración alta». Dice que la energía subió entre 630 y 700 Hz y entre 1.1 y 1.3 kHz, y no en 1X ni en 2X: un rodamiento excitando una resonancia, no desbalance ni desalineación. Y dibuja él mismo la prueba, el espectro de hace seis semanas encimado al de hoy con los dos picos nuevos marcados. Puedes ir al espectro y demostrarle que está mal.

Los espectros de antes y después del mismo punto encimados, agosto en azul y septiembre en verde, con los dos picos que aparecieron marcados en 670 Hz y 1283 Hz.
La prueba que Erby dibuja por su cuenta: el mismo punto seis semanas después, con los dos picos nuevos marcados. Cada afirmación del diagnóstico se puede rastrear hasta un número medido.

Eso, en segundos, sobre todas las máquinas de la planta. Pero lo que me voló la cabeza no fue eso. Fue lo que Ken hizo con él. El analista que hace cinco años pasaba el día recolectando y graficando, hoy pasa el día decidiendo y creando.

Lo primero que sorprende a quien lo prueba es la foto. Le das una foto de la máquina, le dices cómo llega la potencia al ventilador, y revisas el modelo 3D que te devuelve, con los datos del motor y los cuatro puntos de medición ya puestos.

La sesión de ODS que Erby construyó, abierta en el módulo de ODS: un modelo 3D del motor, la guarda de las bandas y el ventilador con sus cuatro puntos de medición triaxiales ya colocados.
De una foto del ventilador a este modelo 3D con sus cuatro puntos de medición, construido por Erby. Nadie lo dibujó a mano; el analista revisa y colecta.

Y lo que ya hace hoy, empezando por lo que hace el analista:

  • Describes el tablero que quieres ver y lo recibes terminado, con gráficas que el software no tiene, como las velas de Ken, y lo guardas para todo el equipo.
  • Le pides el resumen del turno y te dice qué cambió en la planta desde la última vez que preguntaste y qué máquinas están en mal estado; te lee los casos y te prepara los nuevos y las notas: tú guardas.
  • Le pides un diagnóstico y en el veredicto va también el estado del sensor: si se cayó, si no está bien colocado.
  • Balanceas con él, con sus calculadoras de uno, dos y tres planos, y lo usas desde Dragon Vision® para encontrar el modelo y ajustar la toma.
  • Te aprende a ti. Recuerda tus criterios y preferencias de análisis —siempre visibles, siempre reversibles— y organiza tus conversaciones por proyecto.
  • Y nunca guarda nada solo. Cuando prepara un caso, una nota o un modelo, abre la ventana del software ya llena y eres tú quien oprime guardar.

Cómo probarlo. Erby ya está disponible en EI-Analytic™: se activa por cuenta —pídeselo a tu contacto en Erbessd— y arranca con una prueba. Se contrata como servicio, por usuario, y cada respuesta muestra lo que costó. El administrador de cada base decide qué puede ver el agente: por defecto, solo ayuda con el software; si lo autoriza, datos de ingeniería sin nombres de empresa ni planta, o todo.

Los especialistas tienen su lugar. Y mucho más allá.

La gráfica de velas no es la verdadera historia. La verdadera historia es quién la creó, y lo poco que necesitó para crearla.

Durante años, una idea así tenía que viajar de la cabeza de un analista a una solicitud de mejora, y de ahí a la lista de pendientes de un equipo de software. Lo sé porque ese equipo es el mío, y muchas buenas ideas nunca llegaron. Hoy, quien entiende la máquina le da forma a la herramienta la misma tarde en que se le ocurre.

El mundo no se está quedando sin necesidad de expertos. Se está volviendo más exigente, más preciso, muchísimo más creativo y, en cierto sentido, más hermoso: el conocimiento de toda una vida de trabajo ya no se queda en una sola cabeza. Se convierte en herramientas que otros pueden usar.

Ken, gracias por recordármelo.

¿Tienes una idea de cómo te gustaría ver tus datos? Pruébala con Erby en EI-Analytic™.

Quiero probar Erby con mis datos

Para seguir leyendo